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October 25, 2014
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Current Concerns  >  2007  >  No 16, 2007  >  Una ayuda proveniente de Vorarlberg ofrece nuevas perspectivas a mujeres y niños [printversion]

Una ayuda proveniente de Vorarlberg ofrece nuevas perspectivas a mujeres y niños

por Monseñor Elmar Fischer, Obispo de Feldkirch, Austria

El obispo Elmar Fischer, acompañado por el director de Caritas Vorarlberg Peter Klinger y otras personas, visitó Guayzimy en Guadalupe, el lugar donde los padres Georg Nigsch y Richard Flatz desarrollan sus actividades. El viaje los llevó también hasta María Mesburger en Imantag. Durante su visita episcopal pudo conocer, junto con el Padre Klinger, también varios proyectos de Caritas Vorarlberg en Cuenca, Ecuador.

El mundo se unifica. Las distancias pueden ser recorridas rápidamente. La técnica modifica, a veces de manera brutal, el ritmo de vida y el mundo del trabajo. La economía orientada al lucro, que excluye o beneficia en demasía, necesita un humanismo mesurado para no convertise en tirano para unos y en ídolo de la felicidad para otros. «Misión mundial»: esta palabra parece tener un contenido puramente religioso, pero, según lo hemos constatado en nuestra visita a los dos padres diocesanos, implica un significado ampliamente humano.
Nuestra visita nos conduce por un desierto verde de un clima tropical húmedo debido a la altitud y la proximidad de la cordillera de los Andes.
Para el trayecto de Guayzimi a la ciudad de Zamora, hoy se necesitan una o dos horas de auto. Hace veinte años se necesitaba medio día, siempre que no surgiera algún otro obstáculo, como un desprendimiento de tierra o el desborde de un río que impidiera continuar la marcha.
Así surgió la necesidad de una infraestructura de calles y puentes que se siguen construyendo todavía hoy. Cuando Richard Flatz comenzó su trabajo en Guayzimy, existían sólo caminos en mal estado y condiciones de vida muy primitivas.
Empresas internacionales van y vienen para explotar las reservas naturales. El respeto al medioambiente y a los derechos de propiedad de los indígenas no está dentro de sus intereses. Aquí también hay móviles e internet, lo que contrasta rudamente con las necesidades evidentes de los indígenas en materia de instrucción, a la que tienen poco acceso debido a la pobreza y a su dispersión dentro del vasto país. Ecuador, país en vía de desarrollo, se caracteriza por grandes contrastes. El compromiso de los sacerdotes se extiende a muchos niveles.
La llamada globalización se hace sentir también en estas poblaciones de la selva del alto Amazonas. Sustentados por la fe, nuestros dos padres realizan una misión en esas poblaciones para que el humanismo, el verdadero desarrollo realmente durable y total, no sea sacrificado por la búsqueda de ganancias inmediatas. El hecho que alguien se ocupe de poblaciones tan pequeñas (de 200 a 600 habitantes) demuestra un respeto por los valores. La construcción de una calle, ahí dónde antes los únicos medios de acceso eran la canoa, la barca o un sendero en la selva, es otra forma de progreso. Se construye una escuela para posibilitar la instrucción que permita dominar intelectualmente lo nuevo. Ésto es un medio de responder a las exigencias de nuestro tiempo. Como la parroquia de un sacerdote cuenta con 20 o más poblaciones, se forman catequistas y las hermanas religiosas se encargan de la instrucción tanto de adultos como de niños.
Como en las escuelas estatales no se da formación religiosa hay que organizar dos años de catequismo para preparar la primera confesión y comunión y tres para preparar el sacramento de la confirmación. Con frecuencia, el sacerdote es uno de los iniciadores para la construcción de una casa parroquial, y en muchas ocasiones los fieles y sacerdotes de Vorarlberg han ayudado a financiar una iglesia de pueblo o una capilla. A través de las experiencias cotidianas, el sacerdote aprende a conocer la manera de pensar y las reglas de comportamiento de los indígenas. Él aprende que los indígenas Shuar no conocen la propiedad privada, sino sólo la propiedad colectiva del suelo. Ésto entrena para el proceder en las negociaciones particulares con los representantes de grupos internacionales que quieren explotar las reservas de las minas (oro, silicio). Frente a ellos, frecuentemente, los autóctonos no saben cómo argumentar. Allí también son llamados los sacerdotes para ayudar a los más débiles a hacer valer sus derechos.
La medicina logra proezas admirables e impagables para los habitantes de la selva. Fue la madre superiora de un convento quien convenció a un sacerdote de Guadalupe de construir un hospital diurno y de hacer un llamado a médicos de todo el mundo, ofreciéndoles comida y alojamiento, para que atiendan gratuitamente a los indígenas.
Se logró el abastecimiento de medicamentos. Con su colecta anual, nuestra «Missio» de Bregenz ha aportado su ayuda así como asociaciones de EE.UU. Hay gente especializada que trabaja gratuitamente en la farmacia y el laboratorio. El internet es un medio muy valioso para encaminar la ayuda proveniente de los distintos países del mundo hasta el pueblito en el «fin del mundo». Se necesitó coraje, disposición para asumir riesgos y talento para organizar, hasta lograr, desde el año 2000, atender anualmente unos 3000 pacientes con costos accesibles.

Prioridad a la educación espiritual

El párroco Georg Nigsch dice al respecto: «El hospital es una ayuda importante pero más importante para mí es la escuela porque allí se forman las actitudes necesarias para todas las iniciativas. Sin responsabilidad, iniciativa y finalmente sin amor y conocimientos se derrumba todo. Ésto constituye un problema no fácil de resolver.»
Es mucho más fácil despertar el interés y obtener ayuda para un proyecto con resultados concretos y visibles que para tareas espirituales. Es más difícil el comprender que el matrimonio necesita una promesa para consolidarse, que es un sacramento y que exige un compromiso personal. Sin embargo, mucho depende del nivel cultural y de crear un sentido de solidaridad a largo plazo.
¿Y nosotros? Esta idea nos hace pensar en nuestro propio país. Los divorcios y el aumento de las comunas de vida tienen como resultado que nazcan cada vez menos niños, lo que es indispensable para mantener un bienestar material y espiritual duradero. ¿Estamos tan bien que podemos permitirnos de descuidar nuesto compromiso espiritual?
El compromiso de los padres Georg Nigsch y Richard Flatz nos permite comprender que la Iglesia puede aportar mucha energía espiritual para la formación de una comunidad. Cuando pienso en nuestro país, donde ha habido una gran evolución material, me pregunto si justamente porque estamos tan bien vamos perdiendo la energía espiritual que aporta la fe. Por ejemplo, teniendo una asistencia del 14% a los oficios religiosos, esto significa que las misas no pueden aportar suficiente energía espiritual. El Padre Richard ha logrado mucho en este sentido.
En el folleto impreso para el aniversario de su ordenación, se lo ve sobre un Caterpillar. Ésto lo caracteriza. Él ha puesto los cimientos de la casa. El Padre Georg, por así decirlo, ha construído el primer piso. En su hospital trabajan médicos sin percibir honorarios, sólo a cambio de comida y alojamiento. El Padre Georg dijo que los muros pueden derrumbarse muy fácilmente si no logra fundar una fe sólida. Por eso, para él es más importante la escuela que el hospital diurno porque en ella trabaja en aquello que eleva el nivel. Yo creo que nosotros, en Vorarlberg, podemos aprender mucho de los fieles en Ecuador. El ardor espiritual marca a las personas y las hace felices.
Aquellos que visitan los proyectos de Caritas en Cuenca y en los alrededores se dan cuenta que la Iglesia también es una promotora de la cultura. Ella toma en consideración el cuerpo y el alma de los seres humanos. Hemos visto proyectos de plantación de bosques para reducir la erosión; sistemas de riego que permiten a los agricultores no sólo sembrar maíz o trigo para el consumo propio sino también distintos tipos de verduras, que pueden vender en el mercado y así mejorar sus ingresos. Así disminuye la emigración y la próxima generación no abandona los pueblos.

Misiones sociales de la iglesia

La pobreza, la falta de instrucción, la imposibilidad de ganarse la vida y el machismo común hacen que jovencitas menores de edad, incluso todavía niñas, tengan que buscar en la prostitución un medio de asegurar su existencia. Las hermanas del «Buen Pastor», que asisten también a jóvenes encarceladas, se esfuerzan, con la ayuda de mujeres y maestras comprometidas, en sacar a esas jovencitas de ese medio ambiente, darles instrucción escolar y para un oficio, considerando su situación en acuerdo con la familia. Así se les puede dar a esas jóvenes nuevas perspectivas para el futuro. Mujeres maltratadas junto con sus hijos tienen un refugio en la casa «Maria Amor». Esta iniciativa de la «Pastoral social» apoyada por Caritas Feldkirch comenzó su trabajo en 2004. En este momento viven allí 13 mujeres y 29 niños. Además de las comidas reciben asistencia psicológica. La lucha diaria contra las consecuencias del machismo preocupa a los responsables. Es una exigencia humana fundamental, cultivar la vida matrimonial y familiar y hacerla viable para la existencia dentro de las exigencias cotidianas.
Seguramente, se puede objetar que éstos y otros proyectos no mencionados aquí, son como la «gota de agua sobre el hierro caliente»; pero también pueden verse como «estrellas en la oscuridad del firmamento» con la esperanza que una luz se encienda en el espíritu de muchos responsables y que ella vencerá la oscuridad. Una mirada hacia ese mundo agudiza la mirada hacia nuestro propio país. ¿No somos acaso los beneficiados del trabajo de aquellos que nos prece­dieron?    •

(Traducción Horizons et débats)